Escrito por 11:59 Aldo Schiappacasse, Noticia

A un siglo de la primera película chilena de deportes

“Músculo y cerebro” A UN SIGLO DE LA PRIMERA PELICULA CHILENA DE DEPORTES

Carlos Borcosque era director y productor de cine, pero a él le gustaba presentarse como “un deportista”. Su pasión era rara, cara y riesgosa: practicaba la aviación, primero en globo y luego en monoplazas.

Carlos Borcosque en sus años de aviador.

 

Cuando el 4 de abril de 1924 estrenó en cines la primera película deportiva comercial, la gente repletó las salas atraída por la presencia en pantalla del campeón Luis Vicentini, el más afamado de los boxeadores de la época, pero también de Manuel Plaza, quien aún no conseguía la medalla olímpica, pero ya destacaba como una gran figura atlética y también, como uno de los galanes del Santiago de los años 20.

“Músculo y cerebro” era una película de más de una hora de duración donde se registraban las diversas disciplinas que se practicaban en la capital y que ya convertían en ídolos a sus cultores. Borcosque, nacido en Valparaíso, pero criado en Buenos Aires, estrenaba así su primera película chilena, nacida al amparo de su productora, instalada en Pedro Lucio Cuadra 190, barrio de Ñuñoa.

A temprana edad había comenzado como redactor del diario La Argentina cubriendo informaciones de deportes. Pero a los 14 años se especializó en la cobertura de la aviación, ya que los primeros aviones franceses arribaron a Buenos Aires para conmemorar el centenario de la independencia. Se convirtió en un especialista, en la redacción y en los controles de los aparatos voladores, al mismo tiempo que incursionaba en la fotografía.

En su primer viaje a Chile se reencontró con su padre, quien financió los estudios de filmación de Ñuñoa y su primer largometraje animado, inspirado en la historieta Don Fausto. La primera película deportiva es una suerte de documental, donde no sólo se registra a los deportistas, sino a los entusiastas dirigentes que organizan las primeras competencias. Ver en pantalla a los grandes ídolos de entonces -como el boxeador Quintín Romero- transformarían a la cinta en un éxito, y su recaudación ayudó a financiar nuevas películas, hasta que en 1927, y debido a su vasto conocimiento del oficio, el gobierno lo envió a Los Angeles, California, como cónsul, aunque su verdadera misión era observar los estudios de Hollywood para iniciar la industria en nuestro país.

Fue director, productor y guionista, participó en fiestas y reuniones, para en 1930 fundar Ecran, la revista más influyente del séptimo arte que hubo en el país, de la que fue primero director y luego redactor en los años dorados del cine hollywoodense. En 1937 volvió a Buenos Aires y en 1942 fundó Chilefilms, la empresa encargada de masificar el arte y profesionalizar la industria.

“Músculo y cerebro” se exhibió con el patrocinio de la revista “Los Sports”, donde el crítico y guionista Eduardo Acevedo Hernández solicitó que se difundiera en los colegios del país como una manera de incentivar la práctica deportiva, que estaba limitada a una elite en el país. Al cumplirse un siglo desde el estreno, debe consignarse con dolor que no queda registro alguno de “Músculo y cerebro”, que como tantas otras obras en celuloide, quedaron pérdidas para siempre.

 

Promoción de la película en la revista Los Sports.

 

Por: Aldo Schiappacasse

 

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Last modified: 07/03/2024
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