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Revista Revancha y la cultura fútbol

EL fútbol es pasión, un sentimiento reza la hinchada, un forjador de sueños improbables, pero nunca imposibles … siempre nos da revancha.

La vida sin fútbol no es vida

Desde la perspectiva de la necesaria puesta en valor del deporte, su práctica, su rol como articulador social y su poderosa identidad territorial, queremos indagar en lo que esto significa para Javier Olguín Brauchi, gestor del proyecto.

Conversamos con él desde la cuna del fútbol chileno, el puerto de Valparaíso. Javier sale a la cancha con el alma puesta en REVANCHA, un proyecto editorial que abraza como un grito de gol que se ahoga en la garganta y nos atraviesa a todos, cuando es la memoria colectiva quien juega de local

¿Que alienta a dar forma a este proyecto, que busca y cuál piensas que sería el hilo conductor que reúne miradas potentes y desde varias formas distintas de habitar el fútbol?

Lo que alienta a la creación de este proyecto son las historias de las personas involucradas con el fútbol. Darse cuenta de que existen muchas voces válidas y desde trincheras muy diferentes. En un día de partido hay muchas miradas distintas, están los y las futbolistas quienes tienen el privilegio de entrar a la cancha. Está el equipo propio y el equipo rival, con sus anhelos y problemáticas. El cuerpo técnico, el cuerpo arbitral, utileros, cancheros, guardias. En las graderías están los hinchas y todo lo que los mueve durante la semana para estar ahí, en las casetas están los relatores y comentaristas, en los pasillos y en las calles que encaminan al estadio están los comerciantes. Y siempre está la posibilidad de que haya algún niño o niña para quién es su primera vez yendo a la cancha, por lo tanto un partido más de la temporada puede transformarse fácilmente en una experiencia de aquellas que quedan para siempre en la memoria.



Lo que busca este proyecto es identificar esas pequeñas historias, creo que en las cosas simples hay emociones muy genuinas. Por ejemplo, en mi caso, siendo un niño de 8 años, mi primera vez asistiendo a un partido profesional fue una experiencia muy triste, con las barras peleando afuera de Sausalito. La tremenda alegría de ver el césped verde y el estadio lleno, en contraste con el horror de ver a mi padre cuidándonos de un montón de sujetos súper violentos. Eso no se olvida más. Y mis padres nunca más me llevaron al estadio. Esa anécdota podría ser relatada en distintos formatos, ya sea como un microcuento con tintes poéticos, o dar pie a una crónica sobre las barras bravas. 

El hilo conductor, que en una publicación vendría a ser la línea editorial, está dado por dar tribuna a voces críticas, que de cierto modo estén cuestionando o interpelando a lo que nos quieren vender como el verdadero fútbol. ¿Solo lo pueden jugar los hombres? ¿Solo lo pueden reportear los profesionales? ¿Solo existe si es en una cancha de pasto?. 

¿Cómo describirías tu relación con el fútbol y de qué manera éste es parte de tu vida?

Actualmente, me considero un observador del fútbol. Desde mi profesión de diseñador me permito ese gustito de detectar detalles que me faciliten conectar con personas, eso me alimenta creativamente. Por ejemplo, hace unos meses estando en Lima, el chofer de un taxi que tomamos llevaba una camiseta de Sport Boys. Fue inevitable meterle conversa. Nos contó sobre su vida de futbolista, que jugó en las divisiones menores de Alianza Lima y que llegó al profesionalismo en Deportivo Municipal. Y que hace poco había jugado en el mundialito del Porvenir, un campeonato callejero bravísimo. Ahí de inmediato nos dió una pista de algo muy interesante por descubrir. En ese mismo viaje a Perú, estando en el aeropuerto en la zona de policía internacional, me hicieron abrir el bolso porque detectaron algo. La mujer policía a cargo descubrió que llevaba un banderín con un pequeño mástil de fierro, lo cual era peligroso y motivo para ser requisado. Mira a su colega y le dice “pero es un banderín de Alianza Lima”, a lo que el policía me dice sonriente “siga nomás señor, si hubiera sido un banderín de la U o del Cristal, no pasa”. 

A lo que voy, es que el fútbol está presente en todo, ni siquiera hay que buscarlo. Le da condimento a la vida, la hace más grata, más divertida. Esa es mi relación, probablemente haya personas que se jueguen otras cosas en torno al fútbol, entonces su visión de todo esto puede que sea más negativa. Para mí es sinónimo de vínculo.

Porque así en el fútbol como en la vida el fracaso y su aprendizaje habla de un proceso colectivo, un crecimiento y por sobre todo un propósito que hace comunidad ¿Cuál dirías que es la jugada de revancha?

Ante todo, existir. Inicialmente Revancha iba a ser un fanzine, lo típico, algo de 30 páginas de factura modesta y a lo más 50 ejemplares. Empecé a divulgar la idea entre las amistades futboleras, y entre ellos fue Cristóbal Gaete quién me sugirió hacer una edición de al menos 500 ejemplares, si es que la intención era generar contenido y cambiar realidades. De lo contrario sería solamente algo anecdótico. Por lo tanto, si la intención era levantar un proyecto con esa ambición, debía ser colectivo. Se fueron sumando personas en el camino, algunxs en el proceso creativo y conceptual, otras en procesos más prácticos tales como hacer fotos, escribir o revisar contenidos. Ahora mismo, una vez que la revista existe de manera física, han aparecido varias personas queriendo colaborar con la distribución y difusión. Y eso a mi manera de ver, habla de comunidad, de sentirse parte de algo, de un proyecto que moviliza y de cierta forma también conmueve. Era más fácil no hacer nada de esto, que lo hagan otros. Pero la inquietud es un fuego muy valioso y es bonito militar desde la inquietud.

Ahora solo queda conocer este vasto contenido futbolero, te invitamos a adquirirla en : https://revancha-zine.com/

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Last modified: 17/05/2024
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